La regla: seco, vivo, mineral
Frente al yodo y la sal de la ostra, se busca un vino blanco seco, vivo y mineral. La acidez limpia el paladar; la mineralidad hace eco al terroir marino.
Los valores seguros
Muscadet-Sèvre-et-Maine sur lie (el maridaje clásico bretón), Chablis (mineralidad calcárea), Sancerre o Pouilly-Fumé (tensión y cítricos). Con una Ostra Regal carnosa, un Chablis premier cru planta cara al yodo.
El champagne
Un brut nature o extra-brut, sin dosificación de azúcar, casa magníficamente con la ostra. Las burbujas finas y la tensión lo convierten en un maridaje de fiesta.
A evitar
Los vinos amaderados, dulces o tánicos: aplastan la finura de la ostra. Sirva el vino bien frío (8–10 °C).
